domingo 17 de mayo de 2009

Día 91: De los parques de Arkadia y Nieborów a "sanfermines"

Fin de semana de contrastes en las polacas tierras. De la tranquilidad, la paz y la estrellada noche del viernes al bullicio y la fiesta bajo la lluvia por las calles de la capital el sábado. Con todo, este viernes-sábado será seguramente de los que más me vaya a acordar cuando piense en todo mi "experimento" dentro de algún tiempo.

El viernes fue un nuevo día de excursión con Dorota. Primero fuimos a ver el parque de Arkadia, situado como a media distancia entre Varsovia y Łódź. Era este un lugar realmente bonito, con estanques y árboles altos de frondosa vegetación y con edificios y monumentos como obeliscos, arcos, un acueducto,... El día también acompañaba muchísimo, con un sol radiante realzando el verdor de las hojas de los árboles. Tras visitar Arkadia fuimos a Nieborów, donde visitamos el palacio de los Radziwiłł, mucho mejor conservado que el de Puławy, ya que este había sido remodelado después y conservaba todos los muebles, cuadros y demás. El parque del palacio era de un estilo más francés y cuadriculado, sin ese aspecto tan natural característico de Arkadia, pero igualmente verde y agradable de pasear. El día lo terminamos con una breve visita a la ciudad de Łowicz, ya que ya se nos había hecho un poco tarde y sólo pudimos recorrer un par de calles: vimos la catedral desde fuera y una plaza empedrada y rodeada de casitas bajas. El sol ya caía rojo sobre los campos mientras volvíamos a Varsovia.

Templo de Diana, en el parque Arkadia

Rojo. Ese fue también el color que podría predominar ayer, en el desfile de Juwenalia, o al menos el que mayoritariamente aportábamos nosotros en el camión-carroza del ESN. Cada uno había de ir vestido representativamente del país del que era originario, y en el caso de los españoles la elección fue ir de "sanfermines". Vestidos todo lo blanco que se pudo (al menos al principio) y ataviados con pañuelos rojos, recorrimos algunas de las calles principales de la ciudad durante un tiempo intedeterminado. La lluvia no impidió la alegría que inundaba toda la marcha y he de reconocer que, auqnue en un principio no planeaba ir, al final fue algo bastante divertido y que hubiera lamentado perderme. Tras el desfile, la fiesta continuó en algunos pisos de Riviera, prologándose hasta una hora indeterminada que no quise comprobar dado el cansancio acumulado en mis músculos durante 2 días en los que he dormido bastante menos de lo que hubiera querido.

Esta semana seguiremos de trabajos varios en la uni, pero poco a poco vamos avanzando. Con suerte los proyectos acabarán pronto y entonces tendremos los segundos exámenes de varias asignaturas. Por otro lado, el fin de semana próximo iremos de viaje a Wroclaw con el ESN. Ya prepararé una crónica a nuestro regreso.

sábado 9 de mayo de 2009

Día 83: Puławy y Kazimierz Dolny

Ayer estuve en una de las excursiones más interesantes que he hecho de momento por Polonia. Y digo interesante porque variaba bastante respecto a otras: este viaje ha sido en coche en lugar de en tren y en lugar de ir con otros Erasmus he ido con mi tándem, Dorota.

El primer destino del viaje era Puławy, ciudad situada en la "voivodía" (así se les llama a las comunidades autónomas polacas) de Lublin. Tardamos algo más de 2 horas en salir de Varsovia y llegar hasta allí por una carretera en un estado un poco lamentable en ocasiones, si bien el paisaje era bonito, con bosque a ambos lados durante buena parte del trayecto. Al final llegamos a Puławy y fuimos a ver el Palacio de los Czatoryski, una importante familia del lugar que en el siglo XVIII había reconstruído este palacio y convertido en museo y lugar de enseñanza. Tras visitar el interior con una guía en polaco (de la que por supuesto no me enteré de nada y Dorota tuvo que encargarse de traducir bastante...) vimos el parque del palacio, donde también había varios templos y esculturas clasicistas. El tiempo acompañaba y, tras comernos unos bocadillos en el parque, fuimos de nuevo al coche y hacia nuestro siguiente destino.

El palacio de Puławy

Kazimierz Dolny apareció (tras una carretera en obras) como si saliese de la nada. Entre un paseo junto al río Vístula y como encajada en una colina de verde bosque las casas e iglesias tomaban el aspecto de un cuadro bajo el sol. Tras llegar visitamos la Plaza Mayor, con algunas casas de estilo renacentista, y la iglesia de Santa Ana, donde lo que más impresionaba era el enorme órgano tallado en alerce. Después subimos al castillo, que a pesar de estar bastante ruinoso tenía buenas vistas, aunque las mejores iban a observarse desde la atalaya, adonde se llegaba subiendo unas escaleras no aptas para claustrofóbicos. El sol comenzó a caer mientras dábamos un paseo junto al río Vístula, digno de admiración en un ambiente tan natural y no como lo habíamos visto hasta ahora encerrado en la ciudad. La vuelta a Varsovia fue de nuevo un poco terrorífica en cuanto al estado de las carreteras y la manera de adelantar de los polacos (no de Dorota, por supuesto, ella conduce muy bien...).

Kazimierz Dolny y el Vístula, desde la atalaya

Hoy íbamos a ir a Praga, un barrio de Varsovia al otro lado del Vístula, pero ha habido un cambio de planes porque algunos por lo visto estuvieron ayer "de fiesta trankis"... Otra vez será, pero lo cierto es que por esta semana no me puedo quejar de no haber visto sitios nuevos y que han merecido mucho la pena.

martes 5 de mayo de 2009

Día 79: Tras los pasos de la verde Varsovia

El buen tiempo parece haberse asentado en la ciudad y más que primavera esto parece verano. Lo imposible hace unos meses ahora es realidad. La bufanda y los abrigos están más que aparcados y pasear con pantalón corto es factible, y hasta recomendable. Durante el puente finalmente nos hemos quedado en la ciudad, pero no por ello los días han dejado de ser interesantes.

El jueves a la noche conocimos un nuevo concepto de fiesta en Varsovia, en la cual dominaban los sonidos caribeños por encima de la desaparecida música tecno típica en todo el resto de lugares. El lugar donde se obraba este milagro era el club Organza, que por lo visto los jueves celebra su "noche latina". El cierre espectacular con "Golfa" de Extremoduro, terminó por ponernos los pelos de punta (y a Mikel le cambió la cara). Por supuesto que ya está apuntado en el calendario oficial de sitios que merecen la pena y, parafraseando a Arnold Schwarzenegger en Terminator, "volveremos".

El viernes a la tarde (porque a la mañana estábamos aún en el inframundo) fuimos a tomar un chocolate caliente en la chocolatería típica de aquí: Wedel. A pesar de ser un poco caro, lo cierto es que el sitio merece la pena para estar un rato tranquilo. Después quedamos con los hermanos de Mikel, que anduvieron desaparecidos hasta entonces, y estuvimos por primera vez en el Champions sin ver fútbol, cosa rara. Un día tranquilo, vamos.

Del sábado lo más remarcable sucedió, de nuevo, por la tarde. Maite, Amaia y yo fuimos de compras al centro comercial de Złote Tarasy, donde encontré una chamarra bastante chula y bien de precio en una tienda polaca. Al final, para no variar, también fuimos al Carrefour, que siempre que vamos allí alguno necesitamos comprar algo. A todo esto, Mikel, sus compañeros de habitación y unos cuantos españoles más se habían acercado a un bar donde ver el partido del Real Madrid-Barcelona, el "Below-Below". El lugar se encontraba invadido por alguna especie de peña polaca del Barcelona, que armada con camisetas y banderas voceaba himnos y consignas varias. Con la goleada la emoción les fluía a chorros y creo que no había visto tanto fervor con un partido desde hacía tiempo (la final del último mundial desde Florencia siempre quedará ahí, no, chavales?). Al final del partido les dejamos vitoreando y saltando a las puertas del bar para ir a comprarnos un kebab. Cuando volvímos a pasar para volver a casa, aún seguían allí. Y esto es Varsovia...

El domingo, finalmente, fue un día bastante más completo. Se celebraba en Polonia el día de la Constitución de 1791, que además es importante por ser la primera en Europa y la segunda en el mundo (después de la americana). A través de varias calles de la ciudad se hacía un desfile donde los soldados vestían uniformes de la epoca. Nosotros nos quedamos en la calle Agrykola para verlos bajar y poder después ir al parque de Łazienki, donde hacían alguna representación teatral conmemorativa, en polaco, por supuesto. Además abrían el palacio para las visitas, pero la cola de gente era bastante grande así que preferimos dedicarnos a pasear por el parque. Realmente nunca habíamos visto el parque tan lleno; incluso tuvimos que hacer cola para comprar helados, pero eso sí mereció la pena en un día de bastante calor. Tras la visita al parque, fuimos a Akademik, donde habíamos quedado con Luis para tocar un poco la guitarra. La verdad es que estuvo bien lo de tocar con alguien, aunque a mí me diese mil vueltas y sólo pudiera seguirle en algunas canciones y quedarme boquiabierto en la mayoría. Aún así, a ver si algún día lo repetimos.

Sé que os encantarán esos penachos...

Por lo demás, estas semanas se pasan con cierta normalidad, ocupados en los quehaceres de la universidad. Entre entregas de proyectos y exámenes, las fiestas de la vida Erasmus se han limitado un poco para nosotros, pero el tiempo acompaña y mucho. La ciudad tiene una cara mucho más amable y los días tal vez pasan más rápido...

martes 14 de abril de 2009

Día 58: Wilanow, Lublin y sol

Vuelvo a escribir tras mi escapada a casa. El domingo pasado regresé a Varsovia después de un par de aviones que me han dejado un oído todavía taponado a ratos.

Ayer, lunes de Pascua, era conocido en Varsovia como "Wet Monday" y supuestamente la gente (y principalmente los niños) se mojaba entre sí por la mañana, como símbolo de buena suerte. Menos mal que hizo buen tiempo y relativo calor; sino alguno de los mojados estarían hoy con resfriado. El caso es que, quizás por prevenir o porque la mañana invitaba al descanso (y la reflexión religiosa, por supuesto, quién lo duda...), salimos por la tarde a conocer el Palacio Wilanow o más bien el parque del palacio, ya que como buen día festivo este estaba cerrado. La verdad es que como parque Lazienki gana por goleada, pero hay que reconocer que el paseo estuvo agradable. Pudimos ver varias ardillas que se escondían tímidas a los flashes de nuestras intrépidas cámaras, que las perseguían hasta los límites del agua de un estanque. También había varias familias de polacos disfrutando del buen tiempo y la jornada festiva, aunque en general la ciudad se notaba más vacía estos días, ya que mucha gente se va fuera.


Frente a una de las fachadas del palacio Wilanov


El día de hoy lo hemos dedicado por completo a visitar la ciudad de Lublin, a unas dos horas y media de la capital. Poco antes de mediodía hemos llegado a nuestro destino y tras acercarnos en un autobús al casco antiguo, hemos paseado por sus (pocas) calles. En una de las puertas de entrada a la ciudad vieja, hemos podido subir a una torre (la Torre trinitaria, más concretamente) desde donde podían verse unas vistas de la ciudad. El acceso a estas vistas era cuando menos no apto para claustrofóbicos, después de tener que subir una diminuta escalera de caracol y otras tantas de madera para llegar a una terraza de tablones crujientes bajo nuestros pies. Tras bajar de la torre y comer en un restaurante un típico plato de pollo polaco (que sin embargo yo juraría que era una pechuga de pollo empanada de las de toda la vida...), hemos ido a ver el castillo. La verdad es que el edificio no tenía mucho parecido con la imagen típica de un castillo que todos tenemos en mente; era más bien una especie de prisión, y de hecho debía haber sido utilizado como tal durante una época por lo que hemos leído. Tras vagar por un par de parques durante la tarde, hemos cogido el tren de vuelta a Varsovia, donde hemos tenido que viajar como sardinas en lata (al parecer todo el mundo quería volver a la ciudad a la misma hora). Ver Varsovia, nuevamente, ha significado un respiro indescriptible.

Lublin, desde la torre

Mañana volvemos a empezar con las clases, así que habrá que volver a sumergirse en el maravilloso y excitante mundo de los proyectos (viva, viva,...). Al menos la semana se hará corta y, mientras el sol luzca en el cielo, uno puede tomarse el salir a la calle con mucho mejor ánimo.

sábado 4 de abril de 2009

Día 48: Na razie, Warszawa!

Oséase "¡Hasta pronto, Varsovia!".

Y es que me ha llegado el momento de volver por unos días a Bilbao para reencontrarme durante una semana con familia y amigos, dejar ropa de invierno y traer algo más primaveral-veraniego (porque sí, ¡por fin luce el sol en la ciudad!) y en definitiva para recargar las pilas y volver aquí para pasar los mejores meses en esta ya no tan gris capital.

Hoy me he ido a la mañana a correr por un parque llamado Łazienki, que en realidad está muy muy cerca de mi residencia, Riviera. Es bastante grande y aunque he ido pronto se notaba que a los polacos les gusta ir allí cuando hace buen tiempo o en fines de semana, ya que incluso poco más tarde de las 9 de la mañana ya había allí familias paseando, gente sentada en los bancos,... Se veían ardillas que bajaban de los árboles y saltaban por los caminos y también algún pavo real que tenían suelto por allí. Había varias esculturas y palacios, no demasiado grandes pero estaban chulos. Se podía pasear por al lado de un lago, y la verdad es que haciendo buen tiempo creo que es un lugar que merece la pena visitar en la ciudad.

Por lo demás, la semana ha sido bastante monótona aquí. Hemos tenido que quedarnos por las tardes a hacer trabajos en la universidad, con el correspondiente poco tiempo para descansar. La ventaja es que, con el cambio de hora, ya no salimos de la facultad siendo de noche. Y sí, el sol ayuda mucho y le da otro color a la ciudad. Pasear sin bufanda es un lujo que durante un tiempo me costaba imaginar, pero por fin ha llegado.

Y os dejo una foto de las vistas desde mi habitación del parque que tenemos enfrente (bastante más feo y pequeño que Łazienki, pero verde al fin y al cabo). La saqué un día que nos quitaron el cartel de publicidad de la fachada, antes de ponernos un nuevo anuncio (este de la cerveza polaca Zywiec).

domingo 29 de marzo de 2009

Día 42: Łódź (o por qué Varsovia es precioso)

Creo que si tuviera que decir que he hecho este fin de semana diría que lo he dedicado a Polonia, así como suena. Por un lado, hemos ido a visitar la segunda ciudad más grande del país; por otro lado, mis conocimientos de polaco han experimentado un pequeño empuje gracias a la aportación de Dorota. Si a todo este sumamos que el tiempo ha mejorado un poco (si aún luciese un poco más el sol..), se ha quitado la nieve y con el cambio de hora los días se hacen más largos, realmente creo que mi relación con el país se va fraguando un poco mejor.

Nos acercamos a Łódź el sábado a la mañana. Hacia las 11 descendíamos del tren en una estación que adelantaba cómo iba a ser el resto de la ciudad: gris. Tras acercanos a la oficina de información y turismo, donde la chica que atendía se deshacía en halagos hacia su ciudad y sus numerosos y "únicos" monumentos, descendimos por la calle central de la ciudad, Piotrkowska. La parte sur de la ciudad enseguida nos echó para atrás al encontrarnos en un territorio desangelado, sombrío, con mal ambiente y peores conductores, por lo que a través de la misma calle volvimos a subir hacia la zona de un centro comercial llamado Manufaktura. Intentamos entrar en el Museo Histórico de Łódź, cuyo edificio supuestamente tenía una arquitectura muy característica, pero estaba cerrado por algún tipo de reforma y nos quedamos en la calle. Tampoco pudimos ver el cementerio judío, por ser sábado, a pesar de que era "el más grande de Polonia" (o de Europa,... o del mundo) según la mujer de información. A las 9 de la noche estábamos de vuelta en nuestra añorada Varsovia. ¿Lo mejor de Łódź? Unos pasteles que nos comimos en Piotrkowska, tal vez de la poca pastelería polaca que además de atraer a la vista era capaz de cautivar al paladar.

Pobre Łódź si no fuese por sus dulces...


En cuanto al polaco, la cosa parece que va marchando. Es bastante complicado quedarse con todo el vocabulario que escuchas, pero al menos me voy enterando de la pronunciación de las palabras (que no es moco de pavo...) y creo que soy capaz de soltar alguna frase sencilla. La cosa es que en dos días que he quedado con Dorota he tomado más apuntes que en todas las clases de polaco, así que creo que lo del Tándem realmente ayuda bastante. Además he aprendido cosas acerca de costumbres polacas, de cómo celebran la semana santa, etc.

Pues bueno, esta semana va a ser algo agobiante, con dos entregas de trabajos a la vista. El próximo domingo volveré para Bilbao durante una semana, a ver si me traigo parte de la primavera de vuelta para Varsovia, que aquí les hace mucha falta.

miércoles 25 de marzo de 2009

Día 38: Primavera en Polonia

Ayer volvió a nevar a la noche, y con ganas. Hoy a la mañana, nada más despertar, he podido contemplar a través del anuncio gigante que cubre la fachada de mi residencia como el parque de enfrente estaba completamente blanco. No hubiera sido algo extraño si no fuese porque hemso entrado ya supuestamente en primavera y hasta ayer no había nevado más días (incluso anunciaban la llegada de temperaturas "algo" más altas a partir de este fin de semana). En fin, creo que tendremos que esperar para poder ver asomar más el sol y dejar el gorro y la bufanda aparcados.

Por hablar de alguna otra cosa, ya que estos días están siendo algo monótonos en la universidad entre clases y trabajos varios, ayer se celebró la reunión del "Tándem". Esto es una especie de programa (aunque dudo que exista algún tipo de documento que lo especifique) destinado a que un Erasmus aprenda algo más de polaco y enseñe a una persona polaca sobre su idioma natural. Hay que decir que los españoles somos muy solicitados para esta labor; ayer en cuanto llegamos Amaia, Maite y yo al bar donde se hacía la reunión nos encontramos con una cola bastante larga de polacos que querían aprender español. Fue sentarse en una mesa con la banderita correspondiente y ya se nos acercaron algunos en un momento. Al final, Amaia y Maite tendrán 3 polacos a su cargo (sí, las chicas siempre están más solicitadas...) y yo tendré también mi correspondiente tándem: una chica polaca que se llama Dorota, lleva 1 año estudiando el idioma y le gusta el cine español (lo que no sé realmente si es buena o mala señal). Ya os contaré más adelante como va yendo el intercambio de lecciones polaco/español, aunque veo que voy a ser un alumno desastroso.

Este fin de semana vamos a hacer una escapada el sábado entero a Łódź. Redactaré la crónica apropiada a su debido momento.

martes 17 de marzo de 2009

Día 30: Cracovia y Auschwitz

Este fin de semana pasado hemos estado en la que por el momento me parece la ciudad más bonita del país: Cracovia. Llegamos el viernes por la tarde, aunque como aquí anochece bastante temprano ya estaba toda la ciudad a oscuras mientras nos íbamos acercando al albergue. La verdad es que hemos estado durmiendo en un sitio bastante bueno para lo que habíamos pagado, con apariencia de nuevo o renovado y situado en la misma plaza principal de la ciudad.

Nuestras vistas desde la habitación

El sábado Imanol, Marco, Clara, Jhonatan y yo fuímos a visitar Auschwitz. Maite y Amaia por su parte fueron a las minas de sal. A pesar de que no fuese una experiencia que se clasificaría como agradable, creo que la visita al antiguo campo de concentración mereció la pena. Íbamos con un tour organizado y la guía nos iba explicando a qué dedicaban cada habitación de los barracones que visitábamos, cómo trataban a los prisioneros, etc. Puedo decir que lo que más me impresionó fueron por un lado los "objetos" de las víctimas (cepillos, zapatos, cazuelas e incluso pelo) además del tamaño del segundo campo de concentración conocido como Auschwitz-II o Birkenau, con las vías de tren en medio de un mar de rudimentarios barracones. Sólo imaginar cómo podría pasarse allí un invierno como el polaco en esas condiciones ponía los pelos de punta.

El domingo y el lunes a la mañana los dedicamos a visitar la ciudad. El tiempo no acompañó del todo a pesar de que anunciaban que los días iban a ser claros y tuvimos que pasear bajo la lluvia en algún momento, pero mereció la pena. Visitamos el barrio judío de la ciudad, donde para entrar a una sinagoga y al cementerio judío que estaba a su lado nos hicieron ponernos a los chicos unos gorritos de estos típicos de las películas. La comida la hicimos en el albergue y por la tarde seguimos viendo algún otro edificio como las murallas y la Barbacana. A la noche quedamos con Kasia, ex-compañera de Santos en su Erasmus en Poitiers, que nos llevó a un sitio llamado Prozac (sí, como el medicamento). El lugar, como parece habitual en los clubs polacos, tenía tanto zona de estar tranquilamente con sofás y mesitas como otra zona de baile (consistente en 2 pistas una encima de la otra) con la música típica polaca (insoportable al de cierto tiempo). Al día siguiente nos dedicamos a ver la Catedral y contemplamos unas pequeñas vistas panorámicas desde su torre tras ascender por una especie de pasadizo no apto para obesos.

Imanol y yo con Kasia, nuestra "guía" en Cracovia

En resumen, una ciudad que merece mucho la pena visitar y que seguramente en verano sea aún más bonita, con el sol luciendo en las orillas del Vístula. Aunque me encantaría volver no creo que en el tiempo que me queda aquí vaya a encontrar el momento, pero quién sabe si en otra ocasión...